jueves, 17 de mayo de 2012

Volvamos a empezar

Pongamos que me levanto a las cinco y poco de la madrugada, me levanto entre penumbra, me visto y me voy. Espero a que un compañero de trabajo pase en su coche a recogerme para ir a trabajar. Pongo a cargar mi teléfono móvil en el trabajo, no tomo nada como tentempié, -no tenía nada a mano en casa-. Me "conformo" con tomarme un café solo, de máquina, bastante mejorable. Pasa la mañana, dan las dos y me marcho para casa, no sin antes tener que coger un autobús ya que mi compañero a la vuelta me deja en un sitio intermedio entre su casa y la mía. Mi madre, como era de esperar, no hizo comida. Me fuí al bar y me compré un bocadillo de tortilla y uno de filete ruso. Uno y un euro con veinte respectivamente. Lo acompañé con unos tragos de Coca Cola en mi casa. Quedé con un colega para ir a jugar un partido de fútbol, quedé sobre las tres. Él condúce. A las cuatro yo debería ir a por un paquete que nos dá Cáritas, pero siempre voy yo, y hoy no fuí. Mi madre no quiso ir, y avisé a alguien cercano para ver si quería ir ésa persona, no sé si habrá ído. Mi madre, es una desagradecida y no se conforma con nada. En fín. Al acabar el partido -que yo no quise terminar- le pedí al colega que me dejase en un ambulatorio. Le expliqué mi problema. Dolor y picor en la zona de los testículos, rojez. Desde principio de semana. Fui, me atendió un chico, me tocó los huevos -literalmente- y me recetó una pomada. Una pomada de casi trece euros. ¡Le manda cojones! -y nunca mejor dicho- Espero que me sirva. El colega me dejó cerca de mi casa, entré a un hipermercado a ojear, y salí sin nada. Pasé por casa, me duché, me cambié de ropa y me fuí. A mirar unas cosas, entré en varios hipermercados más, a ojear, también. Me paré en un bar y me tomé un bocadillo de lomo con queso, pequeño, en plan pincho, o tapa, por un euro con veinte. Entré en un hipermercado y ahí sí, compré. Una de chopped -por un euro- un pack de seis zumitos de piña y uva -por uno con poco- un yogur de beber, de melocotón y maracuyá -por euro y poco también, riquísimo- y un sandwich de cangrejo, exquisito. -¡y una copita de chocolate con nata!- Posteriormente me compré la ya comentada pomada anticrisis, y ahora estoy en un locutorio, pasando un poco el rato, y cargando un poco el móvil. Cuando decída irme, cenaré algo, me daré la pomada, me pondré la radio e intentaré dormir, para a la cinco y pico, cuando vuelva a sonar el despertador, esté en pie, y comience un nuevo día. Será viernes.